Los mosquitos son probablemente
la plaga más notoria de entre los artrópodos y son importantes
vectores de enfermedades como la malaria y otras a través de sus
picaduras. Se conocen cerca de 4.000 especies por todo el mundo pero en
nuestras tierras predominan los siguientes:
Culex pipiens: Pone sus huevos en el agua donde pasa
la etapa de larva, crisálida y finalmente sale el adulto. En su
etapa de larvas se alimentan de los microorganismos y restos orgánicos
que hay en el agua estancada hasta que mudan en crisálida. Después
de dos días se rompe y sale el adulto. Su periodo de huevo a adulto
es de siete días y pueden vivir hasta sesenta. El Culex pipiens
es el mosquito más frecuente en las áreas urbanas y es,
por lo general, el que nos hincha a picotazos y nos molesta con su zumbido
en las noches cálidas. Entre los adultos, quien necesita de sangre
es la hembra; tiene la boca preparada para perforar la piel y chupar la
sangre que le servirá como proteína para producir y madurar
los huevos. Su saliva evita que se coagule la sangre, produce el hinchazón,
el picor, y es el medio de transmisión de enfermedad. Entre las
más graves está la encefalitis. Si nos encontramos bajos
de defensas y se producen varios picotazos infectados podríamos
enfermar con los mismos síntomas que los del vecino al que le han
picado antes (Podemos estar tranquilos, ya que el mal carácter
o la insensatez del vecino no se contagia) |
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Los machos
toman néctar y no pican, además no tienen la boca preparada
para perforar.
Annopheles: También ponen los
huevos en el agua aunque la prefieren un poco más fresca y en zonas
de abundante vegetación. Su proceso es igual a la del Culex con
algunas mínimas diferencias en cuanto a como se sitúan las
larvas, unos pelillos y poco más. La gran diferencia es que éste
mosquito es el único que puede portar la malaria.
Aedes: El Aedes es el más agresivo, se alimenta
por el día y prefieren a los humanos aunque no suele entrar en
las viviendas. Es capaz de volar a grandes distancias y sus huevos los
ponen en zonas de fácil inundación natural. Los huevos pueden
estar largo tiempo esperando el agua. Sus picotazos son muy dolorosos
y producen heridas e infecciones importantes. Para
evitar la proliferación de mosquitos debemos pensar en las aguas
estancadas (latas, maceteros, neumáticos, bidones, canales de lluvia
atascados, etc.) y sanearlas. En una lata, neumático o bidón
olvidado, donde se haya estancado un poco de agua de la última
lluvia pueden haber cientos de larvas dispuestas a completar su ciclo,
convertirse en adultos, volar y poner a caldo a los primeros que pillen
para extraer la sangre necesaria que les permita poner más huevos. |