| Las pulgas son parásitos que se alimentan de
sangre, por lo que se encuentran principalmente en perros, gatos, ratas,
ardillas y otros animales. La pulga Pulex irritans es la que se identifica
como la pulga del hombre.
La más corriente hoy en día es la Ctenocephalis canis y la Ctenocephalis
felis que son las pulgas del perro y del gato respectivamente, pero hay que
saber que cuando éstas no tienen a sus preferidos cerca se lanzan sobre las
personas para alimentarse pudiendo llegar a parasitarle. Es normal que donde
ha habido perros o gatos infestados y éstos ya no están, las pulgas se
vuelvan más agresivas con las personas que cuando estaban sus anteriores
hospedadores.
Su tamaño es diminuto (entre 1 y 3 milímetros) pero su salto puede llegar
hasta casi 20 cm. siendo un salto muy rápido gracias a sus dos últimas
patas.
En perros y gatos constituyen una de las afecciones más comunes siendo un
grave problema pues los portadores se llegan a dañar la piel y el pelo
rascándose, lamiéndose e incluso mordiéndose debido a las molestas picaduras
que además llegan a debilitarles y producirles otras enfermedades. Si el
animal se las traga al morderse, también pueden llegar a contraer el
parasito Diphylidium caninum que es una Tenia que se reproduce en los
intestinos. |
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En el ser humano, las pulgas han sido
trasmisoras de grandes epidemias como la Peste, pues después de picar a un
animal infectado (principalmente ratas) son perfectas trasmisoras de la
enfermedad. También son trasmisoras del Tifus Murino que se trata de una
enfermedad con alto cuadro febril, cefaleas, erupciones y dolores
musculares.
Existe una pulga llamada Tunga Penetrans (Muy pocos casos en España) cuya
hembra penetra en la piel pudiendo poner hasta 200 huevos diarios durante 18
días en que muere (solo se han dado casos en personas que han viajado a
países como Guinea Ecuatorial, Zaire, Brasil, Madagascar, Uruguay, Etiopia,
Costa de Marfil, y que habían caminado descalzas por lugares infestados)
En fin, hay que prevenir y no dar lugar a que nos visiten; para ello
debemos mantener muy buena higiene tanto personal como del entorno y cuidar
de que nuestras mascotas no se infecten en sus paseos por la calle y traigan
a casa tan fatídicos huéspedes.
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