| Las Termitas son diminutos insectos capaces de
devorar estructuras de madera y sus derivados sin que los propietarios del
inmueble se den cuenta.
La plaga urbana por excelencia es la Reticulitermes o termita subterránea
que colonizan los subsuelos húmedos de las construcciones desde donde se
desplazan hasta encontrar su alimento.
Evitan la luz y el aire por lo que no se las ve hasta que han causado un
gran daño. Construyen canales para desplazarse por su interior y cuando,
para llegar a un nuevo lugar, tienen que cruzar una zona muy dura, fabrican
unos túneles para evitarla; éstos túneles se ven claramente y parecen
lágrimas de barro, por su interior se van desplazando hasta llegar a zonas
más blandas, húmedas y ricas en alimento.
Es un verdadero ejercito muy organizado; cada individuo sabe cual es su
función y la cumple a rajatabla.
El proceso es matemático y comienza cuando a las ninfas les crecen alas y
salen a colonizar una nueva zona; Al llegar a lugares ricos en madera se
desprenden de las alas y emiten feromonas sexuales para atraer a los machos.
Una vez hay un emparejamiento se establecen como pareja real y comienza la
reproducción.
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Las primeras larvas se convierten en obreras
que se encargan de todos los trabajos, desde el suministro de alimento,
construcción de túneles, etc. hasta del cuidado de huevos y larvas (En casos
necesarios también pueden convertirse en soldados) Las siguientes en
aparecer son las termitas soldado que defenderán a la colonia de cualquier
problema. También estarán las termitas reproductoras secundarias que si bien
son muy fértiles no pueden actuar hasta que la influencia de la pareja real
así lo desea; es decir, cuando un miembro de la pareja real necesita ser
reemplazado es el momento en que pueden fertilizar no antes. Otro caso en el
que pueden ocupar el trono, es cuando por cualquier motivo se rompe la
conexión de la colonia, se pierde la influencia real y las reproductoras
secundarias seguirán con esa parte de la colonia.
Si se detecta una colonia de termitas es muy importante avisar a los
propietarios de las viviendas contiguas y confiar en un profesional para
llegar a la mejor solución. No es conveniente actuar de forma personal, pues
se puede romper la colonia y crearse varias.
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